R. Kotler

Diario de un Historiador

 
El recuerdo siempre de Abraham Kotler


Vie

23

de

Marzo

Ya tendremos nuestra hora y nuestra plaza* PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Reflexiones
Escrito por Rubén Kotler   

A 36 años de la última dictadura militar en Argentina, mis motivos para no asistir el 24 de marzo a la plaza.


Publicado en: DIAI - KAOS EN LA RED

 

 

Hace unos días envié una carta a un grupo bien heterogéneo compuesto por compañeros, amigos y colegas de varias latitudes, de Argentina y del exterior. El motivo era manifestarles mi intención de no participar de ningunas de las convocatorias para marchar el próximo 24 de marzo, cuando se cumplen en Argentina los 36 años del último golpe militar.

Lo hice motivado ante la insistencia de algunos compañeros a que los acompañe en la manifestación y por la inquietud de otros, que vieron mi declaración contraria a asistir a la plaza. Algunos me sugirieron entonces explayarme en las consideraciones y hacerlas públicas por lo que van por delante mis razones para no acompañar la próxima marcha del 24 de marzo. Será entonces este un intento por sintetizar lo que vengo expresando hace mucho por distintos medios y por distintas vías. Mis argumentos no son nuevos, pero si sirven para reavivar un debate negado en nuestro país sobre temas como derechos humanos, izquierda, progresismo, peronismo, Kirchnerismo, Frente de Izquierda y los Trabajadores, enhorabuena. Tengo mis reparos sobre esta última posibilidad, pero intentaremos aportar ideas a la discusión.

Un breve repaso a la historia

El 24 de marzo fue, desde producido el último asalto de los militares al poder en Argentina, una fecha por demás emblemática, de disputa, de lucha, de memoria. Al año de producirse ese golpe militar, el periodista y escritor, Rodolfo Walsh escribía su carta abierta a la Junta militar. Fue allá por 1977. Walsh exponía en su ejemplar mensaje epistolar, las consecuencias nefastas del proyecto mesiánico de la dictadura y explicaba, mejor que nadie, el funcionamiento del aparato represivo dispuesto en Argentina. Walsh era entonces secuestrado y desaparecido por los militares y su carta quedó como el emblema de una lucha histórica, encabezada desde entonces y hasta bien transcurrida la larga transición institucional vigilada, por las distintas organizaciones de derechos humanos surgidas en el país.

En el año 1996, y estando yo en el segundo año de la carrera de historia, en la Universidad Nacional de Tucumán, comencé a indagar, como estudiante comprometido y preocupado por su tiempo, en la historia de las Madres de Plaza de Mayo de Tucumán, historia de la historia reciente en el país que se negaban a “contarnos” en la propia carrera de historia.

Para explicarlo mejor, eran los años en los que el ex gobernador de Facto, el represor Antonio Domingo Bussi, ocupaba nuevamente el sillón principal de la casa de gobierno, esta vez elegido por mayoría, tras las elecciones provinciales de 1995. Si, un genocida ocupaba la casa de gobierno, elegido por mayoría en las urnas. Fueron años de muchísima movilización y los años en que surgía la agrupación HIJOS que le daban a las manifestaciones del 24 otro carácter y otras modalidades. Eran los años de resistencia al modelo, al autoritarismo, al bussismo, los años de los escraches y de la no transacción con el gobierno de turno, eran años, en definitiva de intransigencia donde incluso hasta podíamos leer entre las consignas, las de “aparición con vida”.

Eran los tiempos donde NO se negociaba el NO pago de la deuda externa y donde los derechos humanos de aquel presente eran tan importante como los del pasado. Eran los años en los que claramente la memoria tenía su campo de batalla y disputa el 24 de marzo en cada plaza pública del país. Los pañuelos, aunque algunos discordantes, marcaban el camino. La izquierda, como lo hizo siempre acompañaba pues hacía suyo también el reclamo histórico por el pasado y por el presente. El uno como causa del otro. En el camino es cierto que hubo momentos de importantes derrotas políticas (leyes de Obediencia debida y Punto final, Indultos y la impunidad en su máxima expresión con el genocida como gobernador de Tucumán); pero fueron años de resistencia, sobre todo AL MODELO.

La función del historiador

Este año será un año particular para mí. Año de tesis doctoral, se cumple una década desde que defendiera mi tesis de grado en la Universidad Nacional de Tucumán. La historia de las Madres de detenidos desaparecidos de Tucumán quedaba plasmada en un trabajo científico académico, que unos años más tarde el Programa de Historia Oral de la Universidad de Buenos Aires, con Pablo Pozzi de por medio, me ayudó a difundir publicándolo. En el interín y con mi amigo Diego Heluani, nos embarcamos en la titánica tarea de hacer un documental que recuperara las luchas obreras y estudiantiles de los 60/70, denominado El Tucumanazo. Mis preocupaciones intelectuales, además, siguieron siendo los organismos de derechos humanos y su historia de resistencia en Tucumán. Es así como continúo indagando en esta historia sin beca ni subsidio alguno y con un compromiso con ese pasado reciente que no solo queremos poner en cuestión, sino que vamos transitando y queremos transformar.

Pasaron 10 años, decía, y mi compromiso con la transformación social es el mismo, mi compromiso con la recuperación de la memoria de las luchas populares del pasado, sigue siendo el mismo, porque sigo creyendo que la memoria es una de las herramientas que nos permitirá mirar al pasado críticamente para construir un futuro infinitamente mejor que este presente. Y porque creo que la historia solo puede servir para esto. Como cuento están los relatos lavados de los Felipe Pigna y los Felix Luna. Para aportar herramientas de transformación, debemos estar los que creemos en el trabajo científico y la academia debe replantearse su rol en ese camino.

En mi caso siempre lo hice en los márgenes y poniendo no solo esfuerzo sino mucho tiempo propio y hasta dinero, en síntesis, hice de mi profesión de “historiador” una MILITANCIA. Militancia y constancia para no dejarme caer en los momentos en los que las posibilidades laborales se me cerraban.

Así se plasmó el documental, que ha supuesto la posibilidad en algunos foros, el abrir el debate sobre la historia reciente de Tucumán, historia negada desde la academia, los medios de comunicación hegemónicos y las distintas administraciones de gobierno desde ya. A 4 manos hicimos un documental considerado por algunos “necesario” y recreamos, según lo manifestado por otros, el espíritu de debate de los años 60/70 donde la izquierda, esa izquierda tan castigada por la dictadura, sostenía en sitios como los recordados bares “La Cosechera” o “El Buen Gusto”.

Esta breve explicación tiene que ver con que muchos niegan estos aportes independientes y sin haber recibido un solo centavo de nadie, lo que nos permitió recuperar sin prejuicios una memoria de la militancia y la lucha contra los regímenes dictatoriales y contra el capitalismo.

¿Qué valor asignarle al 24 de marzo?

Por todo lo antedicho, y retomando el objeto del presente artículo, la pregunta que me cabría hacer es ¿qué simboliza hoy el 24 de marzo? ¿Sigue teniendo el mismo valor que en los 90, cuando enfrentábamos al bussismo?

Hace algo más de medio año escribía un artículo donde afirmaba que los derechos humanos en la Argentina hoy “me dolían”. Lo decía en función de una serie de escándalos que salpicaban directamente a la organización emblema de la lucha por los derechos humanos, las Madres de Plaza de Mayo. En el contexto actual, es posible decir, como me lo decía un historiador, que el 24 de marzo y la plaza eran un espacio que había sido perdido en el 30 aniversario del golpe, cuando el actual gobierno, en ese entonces encabezado por Néstor Kirchner, negaba la lucha por los derechos humanos del presente y hacía uso y abuso del discurso pro DDHH y la revisión del pasado reciente. El Kirchnerismo, para decirlo sin eufemismos nos había “secuestrado” el 24 de marzo y lo que significaba históricamente procurando hacer “desaparecer” todo atisbo de lucha EN SERIO contra el capitalismo EN SERIO.

Este gobierno concibió un relato en el que la izquierda volvió a ser demonizada y donde algunas organizaciones descolgaron algunas banderas históricas como el NO pago de la deuda externa y dejaron pronto de reclamar por cuestiones tan graves como el asesinato de militantes de izquierda. En otros momentos históricos no solo hubieran salido a la calle, sino que le hubieran exigido al gobierno algo tan simple como urgente: JUICIO Y CASTIGO. Volvieron a sonar las espantosas palabras que se escuchaban en la dictadura: “el por algo será”. Por algo habrá sido que secuestraron a Jorge Julio López, por algo habrán asesinado a Mariano Ferreyra. Y lo más triste que esta vez la expresión venía recubierta de algunos pañuelos blancos.

Para muchos de nosotros, el camino iniciado en el 2003 por el Kirchnerismo, otrora aliado del menemismo entreguista de los 90, supuso una nueva y más dura derrota aún. Los Kirchner lograron comprar voluntades y muchas organizaciones con las que habitualmente caminábamos las calles por los mismos reclamos, comenzaron a olvidar parte del pasado. Se conformaron con lo poco dado por el gobierno y nos quisieron hacer creer que este era el modelo soñado por los desaparecidos, cuando en realidad, si uno revisa la historia a conciencia y con datos empíricos, descubre que fue el modelo combatido por la militancia setentista, pero además como modelo responsable de su desaparición. Cristina le puso un nombre hace pocas semanas: CAPITALISMO EN SERIO, que algunos compañeros de lucha creyeron compatible con los derechos humanos hoy.

El FIT, el primero de mayo y la necesidad de recuperar la plaza

También escribí, en las semanas previas a las últimas elecciones presidenciales sobre la necesidad de fortalecer un espacio nacido al calor de las contiendas electorales de los dos principales partidos trotskistas en Argentina. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores obtuvo pronto la simpatía de muchos de quienes confiamos que era una herramienta válida para la unificación de una izquierda golpeada pero también para abrir una instancia de verdadera oposición al modelo propuesto. Aunque lo miramos con cierta precaución, suponíamos que con esta izquierda sería posible construir la unidad tantas veces declamada.

Yo escribía entonces que cuatro años más de Cristina en el gobierno serían insoportables para la clase trabajadora. Visto como han transcurrido los primeros meses tras las últimas elecciones (tarifazos, ajuste, inflación, Ley antiterrorista, infiltración de la gendarmería en las organizaciones políticas de izquierda, tragedia de Once con 51 muertos en trenes del horror, negociados y represión en el tema minero – ambos y en paralelo – y como frutilla del postre el discurso de Cristina en la apertura legislativa contra los docentes en lucha por salarios dignos) me hacen dar cuenta que entonces que quedaba corto en mis contemplaciones sobre los años por venir.

En este contexto sigo creyendo que la única alternativa HOY posible, es reflotar el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, frente que incluso, desde mi óptica dejó de ser siquiera una comunidad imaginada.

El Partido Obrero y el Partido de los Trabajadores Socialistas, deben dejar de lado sus diferencias y sentarse, junto a los independientes, a trabajar en serio en la construcción de un gran partido único que represente a los intereses de los trabajadores desde un posicionamiento de izquierda. No como un mero frente electoral dentro del sistema burgués de representación. Deben además de convocar a los independientes escucharnos, saber que en la construcción colectiva no valdrán de nada las meras bajadas de líneas y que solo con el aporte y las ideas de todos, será posible llevar adelante el cometido. De lo contrario seguiremos siendo un puñado de voluntades desparramados y nada más.

Es cierto que hay “conversaciones” pero también es cierto que en esos intercambios unos y otros se tratan como enemigos íntimos y la burocratización de unos y la soberbias de los otros, no les permite avanzar en esa construcción. Ambos se sitúan en el FIT cuando convocan a marchar, pero no caminan juntos. Y este 24 de marzo me temo que tampoco lo harán. Al menos no he visto una convocatoria unitaria donde el FIT levante una sola bandera. Y me sospecho que no la habrá, no al menos en el corto plazo. No la he visto en Tucumán, donde vivo y desde donde quisiera que aquella unidad pueda nacer.

Aquí urge entonces sentarse y abrir el juego, abrir el debate y consolidar aquello que en la mente de muchos de nosotros existe como posibilidad y un buen objetivo para caminar juntos puede serlo el primero de mayo, como fecha emblemática de la clase trabajadora. No falta tanto pero si es una oportunidad que no debería ser desaprovechada, sobre todo por la necesidad urgente de capitalizar esos 500.000 votos de octubre, que representan, entre otras cosas, la necesidad de tener un marco de referencia de muchos miles de independientes. Mientras esta unidad, en la que me propongo ayudar a construir, no sea posible, me niego a acompañar a cualquier fuerza por separado. No es el espíritu ni lo que he votado el 23 de octubre cuando di mi voto de confianza por el Frente.

Como me dijo una compañera militante chilena: “seguimos queriendo lo imposible, porque lo posible ya lo conocemos y no salva a nadie”.** Y si el FIT parece un imposible, lo seguiremos exigiendo pero sin consentimientos.

“Ya tendremos nuestra hora y nuestra plaza”

El primero de mayo de 2011 escribía sobre la necesidad de recuperar la calle y la memoria. En una de las respuestas recibidas a mi provocador correo, leí lo que considero las palabras más ajustadas a mis propios deseos. Es cierto que uno mira al pasado para comprenderlo, extraer de él las lecciones y pensar en la construcción desde este presente para imaginar un futuro inmensamente mejor. En eso debo ser optimista y pensar que sí, que ya tendremos nuestra hora y nuestra plaza, quienes, por distintos motivos, y con distintas expresiones, SI nos oponemos al modelo que viene profundizando la actual administración. Al capitalismo, sin eufemismos. Pero esa hora y esa plaza requiere construcción colectiva y unificada. No será posible si en la calle vamos separados, sin objetivos claros, sin discusión en la que participemos TODOS y no por mera agregación molecular donde cada uno arrastre su propia mochila. Una reunión de gentes organizada. Claro que sí. Pero no una reunión azarosa. Aquí estimo que se nos hace urgente volver a leer a Lenin, quien en su “Qué hacer” indicaba las directrices, texto de comienzos del S. XX pero que hoy, al comenzar la segunda década del nuevo siglo, no ha perdido vigencia.

Para terminar quiero volver a ejercer mi propio derecho a la memoria. Nuestro derecho a la memoria, el derecho que tenemos como pueblo, de no permitir que nos impongan el relato sobre qué y cómo debemos recordar. Por eso quiero compartir, con quienes no lo leyeron aún, un artículo donde procuro volver sobre la memoria de los 30.000 desde la historia de Juan Carreras: Juan y la memoria de los 30.000. Y que este 24 de marzo, quienes decidan marchar y quienes no, no nos olvidemos que Jorge Julio López sigue desaparecido. Desparecido en “democracia”, desaparecido cuya responsabilidad última de aparición con vida es del actual gobierno encabezado por Cristina Fernández viuda de Kirchner.

A los compañeros que respondieron mi carta quiero darles las gracias por ayudarme a pensar. A los que no lo hicieron, tengo la esperanza que la hayan leído y les haya servido para saber qué pienso, aún cuando pensemos distinto. Confío que en la diferencia sabremos construir una alternativa posible a lo imposible, porque ya sabemos, lo posible ya lo conocemos y no salva a nadie.


*La expresión corresponde al compañero Andrés Figueroa Cornejo, a quien agradezco además las palabras que tuvo como respuesta a mi correo. Agradezco además a quienes respondieron en privado o en público a pesar de nuestras diferencias en cuanto a percepción y modalidad de acción. En el fondo se que con aquellos que he compartido el correo original tienen su mirada puesta en la necesidad de construir otro país y otro mundo. Solo quise compartir mis ideas y contribuir a un debate franco que espero podamos continuar.

**La expresión corresponde a la compañera Victoria Aldunate Morales, con quien nos une a uno y otro lado de la cordillera un sueño por otro modelo social distinto.



 

Historia y Memoria: TESIS DOCTORAL

En el País del si me acuerdo

Madres de Tucumán

 
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